Historia del Colegio

El Nuevo Colegio San Ignacio El Bosque[1]

Nacimiento

Durante las primeras décadas del presente siglo, la atención se dirigió hacia los nuevos barrios que nacieron en la parte alta de la ciudad. El Colegio San Ignacio y los jesuitas también prestan  atención a este movimiento y, siguiendo el pensamiento de la época, sienten la necesidad de tener un enclave en los nacientes barrios[2]. Así como la ciudad ha crecido, el colegio debe crecer.

En el año de 1931, un doce de mayo, la posibilidad de tener un estadio donde los alumnos puedan practicar deportes comienza a convertirse en realidad. La Compañía compra, por la suma de $629.000, 10 cuadras de terrenos pertenecientes a don Ricardo Lyon Peres en la comuna de Providencia[3]. Estos terrenos son una parte de los fundos Lo Bravo y Lo Belloto[4]. Mientras la construcción del estadio avanza lentamente, una nueva idea crece con rapidez: construir en los terrenos comprados un nuevo y moderno internado para trasladar el de la calle Alonso Ovalle. La posibilidad es muy bien acogida. El 8 de diciembre de 1935 se efectúa entre variadas autoridades de la ciudad, la colocación de la primera piedra del futuro internado. El Acta de Colocación fue la siguiente:

Plano del nuevo Colegio San Ignacio El Bosque

"En Santiago de Chile, a ocho del mes de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, del año del Señor de 1935, en el año XIII del Pontificado de S.S. Pio XI, siendo presidente de la República don Arturo Alessandri: Nuncio Apostólico de su Santidad, Monseñor Ettore Felici; Arzobispo de Santiago, Monseñor José Horacio Campillo; Viceprovincial de la Compañía de Jesús en Chile el R.P. Pedro Alvarado, a Mayor Gloria de Dios y adelanto de las letras e invocando el Espíritu Santo la especial protección de la Santísima Virgen María y la intervención a Ignacio de Loyola, titular del establecimiento, se puso la primera piedra del Colegio San Ignacio.”

Para constancia firman la presente:

José Horacio Campillo, Alicia Cañas Errázuriz, alcalde de Providencia; Francisco Garcés Gana, Ministro de Educación; Máximo Valdés Fontecilla, Ministro de Agricultura; el Viceprovincial de la Compañía de Jesús; Carlos Silva Vildósola; P. Alvarado, S.J.; P. Achondo; Manuel de la Lastra, Alcalde de Ñuñoa; Alejo Lira Infante; Arturo Ureta”[5].

En la oportunidad el P. Rector, Pedro Alvarado, habló de la falta de medios económicos que impedían el avance de la construcción y pidió especialmente a los ex alumnos asistentes a acto a que colaboraran con la naciente obra[6].

Además del dinero aportado por los ex alumnos, en gran parte los gastos corrieron por cuenta de la Compañía de Jesús, que obtuvo dineros de la venta de la chacra Las Rejas de Chuchunco y de la huerta del Viejo Colegio. También se aportó dinero de distintas donaciones[7].

Por otra parte el estadio seguía su marcha y pudo ser inaugurado al año siguiente constando de canchas de futbol, tenis y piscina[8].

Al parecer los terrenos comprados se hacen insuficientes paras los ricos proyectos y se adquiere, en el año 1945, una parte del potrero La Luz, ubicado a un costado del fundo Lo Bravo. Con esta compra, la Fundación Educacional Alonso Ovalle queda como propietaria del lugar en que se construirá el colegio[9].

En el año 1946, en el Colegio de Alonso Ovalle, comienzan a realizarse las nuevas construcciones. Debido al alto número de postulantes, se ven en la necesidad de trasladar a las preparatorias a un edificio ubicado frente al establecimiento[10].

Entonces crece la posibilidad de llevar las preparatorias a las nuevas dependencias construidas para un supuesto internado.

En 1954 el internado del Colegio San Ignacio dejo de funcionar[11]. Con esto, los proyectos de hacer un nuevo internado también llegan a su fin. Pero la obra esta muy avanzada. Un edificio de tres pisos de altura y con tres subterráneos se alza en los nuevos terrenos y el estadio está funcionando plenamente. La Compañía no lo quiere abandonar. Con la llegada de 1956 el antiguo colegio cumple 100años de existencia. Como parte de las celebraciones, el día tres de octubre, es inaugurado oficialmente el nuevo edificio ubicado en calle Pocuro[12]. Para esta fecha los cursos básicos ya están instalados, y estudian en el nuevo recinto cerca de 400 alumnos.

Estos pequeños estaban a cargo de las Hermanas del Amor Misericordioso[13]. En este mismo año se hace cargo del estadio el P. Ruperto Lecaros, S.J.

Bendición del Colegio San Ignacio El Bosque, por el Eminentísimo Sr. Cardenal José María Caro Rodríguez

Consolidación del Colegio San Ignacio El Bosque

Oficialmente el Colegio San Ignacio era una sola entidad que realizaba sus trabajos en dos secciones, las básicas en el sector alto de la Ciudad, y las humanidades, en el Alma Mater de la calle Alonso Ovalle. A pesar de esto lentamente se fue produciendo una separación.  

En la realidad era prácticamente imposible mantener una unidad en dos lugares tan distantes entre sí. Ya el año 57 se ve la  necesidad de nombrar un prefecto para las preparatorias, cargo que asume el P. Carlos Vergara[14]. Por otra parte, es necesario hacer notar que los apoderados jugaron un importante  papel en la división del nuevo colegio. Primero, el establecimiento había sido construido en parte con el aporte de ellos, la mayoría ex-alumnos. Luego, el abrirse las preparatorias, muchos de los que aun no se trasladaban, partieron con sus familias, cerca del nuevo colegio. Por esto, cuando llegó el momento de cambiar a los alumnos de preparatoria a humanidades, ellos ejercieron una fuerte presión para que los jesuitas abrieran también un curso de humanidades en el mismo lugar[15].

Otra razón que influyo, fue que la misma ciudad había crecido mucho. Las peticiones de matriculas para entrar al establecimiento eran cada vez mayores, y los jesuitas estimaron que bien se podía establecer un nuevo colegio[16].

Al fin, el año 1959, el P. Carlos Pomar, S.J., Provincial de la Compañía, propuso la total separación de los dos colegios a partir de marzo del año 60. Se da comienzo a la construcción de las futuras humanidades y se piensa bautizarlo con el nombre de "Colegio San Luis de Gonzaga". Esta última idea fue dejada de lado, pues ante las complicadas leyes educacionales del país, era preferible mantener el mismo nombre y a la vez, mantener así los mismos privilegios del antiguo colegio[17]. Gran importancia en la consolidación definitiva del colegio le cupo al P. Ruperto Lecaros, S.J. Él fue quien estuvo a cargo de la construcción de gran parte del colegio. Durante la época en la que supervigilo las obras, se llevaron a cabo importantes avances. Con su ánimo y su espíritu ayudó a darle consistencia al naciente colegio. Otra persona que jugo un importante papel en la definitiva estructura del colegio, fue el P. José F. Arrau, S.J,. Mientras vivió en el colegio se encargó de dar término a algunas obras, como el comedor, y la nivelación final de la pista de atletismo. También fue un hombre que con su espíritu forjó en gran parte la personalidad del nuevo colegio[18]

Aquí es donde empieza a aflorar el sello y la impronta que durará por muchos años en San Ignacio El Bosque. Empieza a i notarse la mano de Jaime Correa S.J., Leonel Ibacache, S.J.,  baluarte y hombre clave, fundador de la tropa Cruz de la Montaña y formador de generaciones de ignacianos. Es la época de Armando Leightle, S,J. y luego llegará José Francisco Arrau, S.J., legendario ignaciano, cristiano, educador, que selló definitivamente, junto a las generaciones de los años 63 al 70, el camino que tomará el colegio.

P. Ruperto Lecaros, S.J. y arquitecto Alberto Piwonka

Habla el P. Francisco Lyon, S.J., Rector del Colegio.

Presidencia, de izquierda a derecha: Comandante Sr. Ricardo Lecaros A.; Sr. Alfredo Barros E.; R. P. Carlos Pomar; Excmo. Sr. Alfredo Cifuentes Gómez, Arzobispo de La Serena y ex alumno; Eminentísimo Sr. Cardenal José María Caro Excmo. Sr. Alejandro Menchaca Lira, Obispo de Temuco y ex alumno.

Los Alumnos

A los nuevos barrios que surgen en la parte alta de la ciudad, confluyen especialmente las familias de situación acomodada. Por su sola condición geográfica, la mayoría de los alumnos que ingresan al colegio son de clase media-alta, pues viven en los sectores cercanos al colegio.

El año 1960, cuando además de la básica, comienzan a funcionar las humanidades con tres primeros, un segundo y un tercero, muchos alumnos de Alonso Ovalle pasaron a estudiar al nuevo colegio.[19]

Al principio el rendimiento académico no era demasiado aceptable y hubo que tomar medidas fuertes para mejorar la calidad académica de los alumnos. Pero, por otra parte, los muchachos se sentían responsables del colegio y se daban cuenta que eran los iniciadores de una nueva historia. Esto, además de la presencia del P. Francisco Arrau como Prefecto de Estudios desde el año 64, dio una gran mística de trabajo y unidad.[20]

Una de las grandes preocupaciones de los jesuitas y que traerá no pocos conflictos, es el aspecto social. Al interior de la Compañía habrá una fuerte presión por lograr una pluralidad social de los alumnos. Uno de los intentos de ello fue facilitar el local del colegio para que en él funcionara un liceo vespertino fiscal para dar la posibilidad a gente más sencilla, de recibir educación en el mismo recinto. Se impartieron clases durante los años 1966 a 1974 pero finalmente, su aporte positivo no fue muy grande y con el nacimiento de centros fiscales en el sector, se prefirió dejarlo.[21] El año 1972 se lleva a cabo el principal logro en esta materia: se establece la administración por medio de matricula diferenciada. Desde entonces, este sistema permite una admisión más pluralista de los alumnos.[22]

Madre Mariana Silva, Directora de Preparatorias (1959 - 1964)

Otra idea que surgió en este sentido fue la de posibilitar un intercambio con escuelas poblacionales lo que pudo llevarse a cabo con algunos alumnos de octavo y primero medio, el año 1972.[23]

El Diablito fue creado el año 1965 como  una forma de competir con el Dragón del Saint George

1969 – 1977. Años de Cambio

En sus poco más de 25 años de vida, el colegio ha debido afrontar distintas dificultades en su caminar. Ha sido blanco de acaloradas críticas y fuertes altos y bajos durante su marcha. Es necesario al respecto hacer notar que la conducción de un colegio de tan grandes dimensiones nunca será fácil. Coordinar cl trabajo de cerca de 100 profesores, mantener una buena relación con una inmensa cantidad de apoderados y con tantos empleados, traerá siempre dificultades. Todo esto además de lo que significa mantener el orden, el progreso y un buen nivel intelectual de más de 2.000 alumnos, implicara sin duda el contento de unos y cl malestar de otros.

Sin duda que el principal problema que ha vivido el colegio en el cambio de su estabilización ha sido el provocado entre los años 70 y 77. Muchos son los factores que ayudaron a provocarlo.

Terminado el Concilio Vaticano ll, al interior de la Compañía, (y de la Iglesia en general) se sufrió una fuerte crisis que termino con el retiro de la vida religiosa de muchos sacerdotes y en la disminución total de las vocaciones. Esto inevitablemente tuvo que influir en las obras mantenidas por los padres jesuitas pues significo una notable baja en las posibilidades de atención a ellas. Esta será, en parte, una de las razones que provocaran en 1974 el nombramiento de un rector laico: Arnoldo Acuna.[24]

Pero el principal motor de la difícil situación del colegio en esos años serán las tensiones provocadas al interior de la misma Compañía por la cuestión social, y el manifiesto descontento de muchos de la misma y por otra parte, las tensiones y dificultades provocadas al interior del colegio por la poca colaboración encontrada por los jesuitas en muchos sectores del establecimiento.[25]

Durante el provincialato del P. Manuel Segura, S.J. , se manifiesta la posibilidad de que el colegio no sea como todos los demás colegios de la Compañía. La idea era que no tuviera una responsabilidad o control tan directo, sino que fuera un colegio al que la Compañía prestara colaboración, especialmente en el aspecto pastoral.[26] Fruto de la disminución de las vocaciones o de las tensiones del momento, era sin duda un claro cambio de rumbo para los planes del colegio.

P. Lecaros, con alumnos de preparatoria y la micro del colegio

Pero para llevar a cabo los nuevos planes debían darse ciertas condiciones. El rectorado del P. Edwin Hodgson, S.J.  (1970-1971) había sido de muchas dificultades. El entendimiento con los apoderados era problemático, se vivía un clima de fuerte efervescencia política en todos los ámbitos y las presiones de parte de la Compañía por lograr una mayor pluralidad social entre los alumnos era cada vez mas fuerte y urgente.[27] El año 1972 y con la misión de lograr cambios en la línea social y 2 pastoral del colegio que logren la continuidad de los jesuitas y en el establecimiento, es nombrado rector el P. Guillermo Marshall, S.J.[28]  Durante estos años la comunidad jesuita del » colegio ha ido disminuyendo considerablemente y durante el año 1973 solo vivirá allí el P. Edwin Hodgson, S.J. [29]

Al llegar el P. Marshall, uno de los cambios que se harán será a nivel de la dirección del colegio. Durante los años 72 y 73 funciono el sistema que se llamo de dirección compartida o colegiada. El colegio estaba dirigido por el "Consejo Superior" que lo integraban:

  • 3 padres de familia, representantes del centro de padres.
  • 3 jesuitas: Guillermo Marshall, José Arteaga y Patricio Cariola.
  • 3 profesores
  • 1 empleado del colegio
  • 2 representantes del centro de alumnos.[30]

P. Santiago Marshall, S. J., Rector San Ignacio El Bosque 1964-1969, años de fundación que le dieron el carácter al colegio.

Ex alumno Juan Emilio Cherye, el día de su despedida como Comandante en Jefe del Ejército. Acompañado de Ignacianos.

Pero el principal cambio que se le pedía al colegio era en materia social. Uno de los logros en esta materia fue el aumentar la conciencia de los alumnos mediante intercambio con algunas escuelas.[31] Pero el paso mas importante fue lograr la matricula diferenciada que permitiría un ingreso mas plural al colegio. Pero también esta medida topo con la resistencia de la mayoría de los apoderados. Una nota, que quizás parezca divertida, fue la que rebalso la situación y logro en gran parte la aceptación del nuevo sistema: el P. Marshall, ante la imposibilidad que veía de lograrlo, decidió obtener los fondos para niños de menores recursos de la venta del estadio, y puso, para este efecto, un aviso en el diario. Ante semejante posibilidad los apoderados desistieron de su posición y aceptaron la implantación de la matricula diferenciada. Por supuesto también hubo quienes defendieron el proyecto de la colegiatura diferenciada y la apoyaron desde el principio.31

Aunque ya antes el P. Francisco Arrau, S,J. había logrado el ingreso de alumnos de medios mas sencillos[32] ésta ha sido la medida mas importante en materia social que se ha tomado en el colegio y que además logro una mejor aceptación por parte de los mismos jesuitas del colegio. Pero a pesar de los logros en esta materia y de una fuerte reorganización pastoral con retiros, trabajos de verano, trabajos de fabrica, confirmación de ex alumnos en la enseñanza de religión, y otras actividades, hechas durante la estadía del novicio Juan Díaz como encargado de pastoral, el clima de adversidad se mantenía y un grupo no pequeño de apoderados pidió al gobierno la intervención del colegio después del 11 de septiembre de 1973.

Pero nada sucedió en este sentido.[33] A fines del 73 los apoderados estaban en contra del rector, pedían cambios y a la vez no querían que los jesuitas se alejaran. Bien se sabia que la designación de un rector laico heriría a los apoderados, pero su clara falta de apoyo y la escasez de sacerdotes fueron las ll causas suficientes para que esto se hiciera. En 1974 asumió como rector el Sr. Arnoldo Acuña.

Todo este periodo tampoco fue fácil. La imposición de un rector laico significo una muestra de autoridad de la Compañía frente a los apoderados. Además el nuevo rector dependía directamente del provincial y la dirección colegiada fue suprimida.[34] El centro de padres creció en número y en poder y la comunidad jesuita que de a poco se fue restableciendo se convirtió en la principal fuente del consejo del rector.[35] El ultimo año de su rectorado la Compañía nombro un consejo asesor para el rector del cual participo el P. Rigoberto Ramos, S.J.  quien asumió en 1978 la rectoría del colegio.[36]

El P. Ramos fue recibido con gran gozo por casi toda la comunidad ignaciana. En buena parte él era un signo del regreso de los jesuitas al colegio. 5e puede decir que con su llegada el período de dificultades comienza a terminar y se empieza un periodo de mayor estabilidad. Al menos la mayoría de las tensiones y presiones habían disminuido.

Grupo de Pioneros, junto a dos de sus asesores cumbre P. Edwin Hodgson, S.J.  y P. Mario Vergara, S.J.  Entre ellos el Director de Revista Mensaje P. Antonio Delfau, S.J.  y P. Paul Mackenzie, S.J. , Rector del Colegio San Luis de Antofagasta.

Los últimos años

Con la llegada del P. Rigoberto Ramos, S.J.  el colegio parece iniciar una nueva etapa. En el colegio parece haber mayor tranquilidad para pensar en darle orden a las necesidades más urgentes, aunque la organización de las áreas más importantes había comenzado con anterioridad.

En el plano de la Pastoral una de las tareas más importantes de los últimos años había sido la organización de las clases de religión, dándole mayor orden y consistencia a estas mismas.

Además el año 1970 comenzaron las comunidades de Vida Cristiana y se dan retiros con cierta frecuencia.[37] Desde el año 1974 las vocaciones habían comenzado a renacer. Este año fue muy alentador para la formación religiosa que el colegio estaba dando.[38] En 50 años, el colegio ha entregado a la Iglesia casi 50 sacerdotes.

Académicamente los resultados son aceptables. La proporción de alumnos que entra a la universidad es alta. Se comienza a ser más exigentes en la excelencia académica. Es importante destacar la valoración reconocida de muchos ex alumnos como hombres cristianos formados como líderes y servidores del mundo, que revela la formación solida de parte del colegio.[39]

Formar la unidad de la comunidad ignaciana es uno de los principales objetivos con el personal docente. Es una tarea difícil cuando el colegio cuenta con tan alto número de profesores y cuando, dentro de una ciudad de grandes proporciones, ellos viven alejados y distantes. Pero lograr que exista una mayor convivencia es un desafío de siempre y que nunca terminara. Para esto se han ideado algunas posibilidades concretas dentro de las que entra una reunión semanal de todos los profesores que comenzó a funcionar el afro 1977.[40] Por último hay que agregar que el colegio participa desde 1980 en la planificación común de los colegios jesuitas de Chillán[41]. Los años posteriores fueron anos de crecimiento. Las rectorías del P. Fernando Montes, S.J. y del P. Juan Díaz, S.J. (los dos fueron Provinciales de la Compañía de Jesús) ayudaron a darle al colegio el carácter de grande. Hoy día el P. Fernando Montes, S.J. es Rector de la Universidad Alberto Hurtado y el P. Juan Díaz, S.J. es Vicario para la Educación en el Arzobispado de Santiago. No podemos dejar de mencionar el valiosísimo aporte del Rector P. Gonzalo 5ilva, S.J., quien ayudo con nobleza y generosidad a formar la primera asociación de ex alumnos, hoy día Fundación Ignacianos que representa oficialmente a las 43 generaciones egresadas desde 1963 a la fecha. Actualmente el P. Gonzalo 5ilva, S.J. es Rector del Colegio 5an Francisco Javier de Puerto Montt.

Los ex alumnos saludamos y nos alegramos que haya asumido por primera vez como Rector, un ex alumno de El Bosque, el P. Andrés Vargas, S.J., que asume la responsabilidad de seguir formando hombres para el servicio de los demás. Recogiendo toda la historia, desde los años 60, donde fueron acunados los Cristos que presiden nuestro hogares y lugares de trabajo, donde el lema "Entramos para aprender y salimos para servir" fuera creado como nuestro gran y único foco de vida. Los ignacianos de El Bosque se aprestan a seguir trabajando para que la educación ignaciana llegue también a los mas pobres, como se ha hecho hasta ahora con el Colegio Francisco de Borja y la Escuela María Goretti, de la población Nogales, ambos fusionados recientemente en el Colegio San Alberto.



[1] Aguilera, Fernando S.J.; Rodrigo Ampuero, S.J.; Guillermo Artaza, S.J.; Juan Pablo Cárcamo, S.J.; Francisco Carreño, S.J.; Pablo Castro, S.J.; Ernesto Elgueta, S.J. Historia del Colegio San Ignacio 1856 – 1983. Instituto Superior de Letras de la Compañía de Jesús, Colegio de Loyola. Santiago de Chile, diciembre de 1985.

[2] P-E-Hodgson; “Entrevista” de septiembre 24 de 1983.

[3] Documento de Compra Venta.

[4] Documento de Compra Venta.

[5] Diario Ilustrado, lunes 9 de diciembre de 1935

[6] El Mercurio, lunes 9 de diciembre de 1935

[7] P. Raúl Montes, S.J., ”Entrevista”, 1 de octubre de 1985

[8] P. Walter Hamish, S.J., "Diario Ilustrado", 2 de noviembre de 1956

[9] Documento de compra y venta.

[10] Sobre el funcionamiento del internado véase cap. VI, página 107.

[11] El cambio de las preparatorias véase cap. VI, página. 111

[12] “Diario Ilustrado", 1 de noviembre de 1956

[13] Congregación religiosa creada en Chile en el año 1927. Comenzaron a trabajar con las preparatorias en 1949.

[14] P. Jaime Correa, S.J., “Entrevista”, 9 de octubre de 1985

[15] P. Jaime Correa, S.J., Idem.

[16] P. Edwin Hodgson, S.J., “Entrevista”, 24 de septiembre de 1985.

[17] P. Guillermo Marshall, S.J., “Entrevista” 10 de diciembre de 1983

[18] P. Jaime Correa, S.J., “Entrevista”, 9 de octubre de 1985

[19] P. Jaime Correa, S.J., Idem.

[20] P. Edwin Hodgson, S.J., “Entrevista”, 24 de septiembre de 1985

[21] P. Guillermo Marshall, S.J. , "Entrevista" 13 de octubre de 1985.

[22] P. Guillermo Marshall, S.J. , "Entrevista" 10 de diciembre de 1985.

[23] P. Edwin Hodgson, S.J. , "Entrevista", 24 de septiembre de 1985.

[24] P. Edwin Hodgson, S.J. , "Entrevista", 24 de septiembre de 1985.

[25] P. Guillermo Marshall, S.J,, ”Entrevista” 10 de diciembre de 1985.

 

[26] P. Edwin Hodgson, S.J. , "Entrevista", 24 de septiembre de 1985.

[27] P. Edwin Hodgson, S.J. , "Entrevista", 24 de septiembre de 1985.

[28] P. Guillermo Marshall, S.J. , "Entrevista" 10 de diciembre de 985.

[29] P. Edwin Hodgson, S.J. , ”Entrevista", 24 de septiembre de 1985.

[30] P. Guillermo Marshall, S.J. , "Entrevista" 13 de octubre de 1985.

[31] Véase la pág. 142 de este capitulo.

[32] P. Guillermo Marshall, S.J. , ”Entrevista" 10 de diciembre de 1985.

[33] P. Edwin Hodgson, S.J. , "Entrevista", 24 de septiembre de 1985.

[34] P. Guillermo Marshall, S.J. , "Entrevista” 10 de diciembre de 1985.

[35] P. Guillermo Marshall, S.J. , ídem.

[36] P. Guillermo Marshall, S.J. , ídem.

[37] P. Edwin Hodgson, S. J., “Entrevista”, 24 de septiembre de 1985.

[38] Desde el año 1974 en que un ex alumno ingresó a la Compañía de Jesús, muchos han sido los que han seguido la vocación sacerdotal, tanto en el Seminario Diocesano como en la misma Compañía.

[39] P. Edwin Hodgson, S. J., “Entrevista”, 24 de septiembre de 1985.

[40] P. Edwin Hodgson, S. J., “Entrevista”, 24 de septiembre de 1985.

[41] Sobre el modelo técnico pedagógico de los colegios jesuitas véase capítulo II, pág. 37.